10 de marzo de 2017

Quiero jugar a fútbol, por favor

En nuestra familia nuclear no vemos fútbol, nunca. Bueno miento, nos vimos el mundial en el que Colombia llegó a cuartos, creo, y en alguna ocasión la final de la Champions si juega el Barça.

Pero Kirikito desde que tenía 2 años aproximadamente, por aquellas vivíamos en Brighton, empezó a mostrar su interés por los juegos de pelota, especialmente llamaba su atención el fútbol. En cuanto veía a unos niños jugar se quedaba embobado mirando. Ahí aprendió una estrategia que le ha ayudado en muchas ocasiones; hacer de recoge pelotas, sí sí, recoge pelotas. Cada vez que a los niños se les iba la pelota él iba a buscarla. Y así poco a poco acababa jugando a fútbol con ellos.

Al trasladarnos a Londres, pasamos de vivir en una casa grande a vivir en un piso de dos habitaciones sin espacio exterior, de todos es conocido lo desorbitado del precio de la vivienda en dicha ciudad. El parque no nos quedaba de camino y no nos daba tiempo a ir antes de que oscureciera, así que decidimos apuntarlos a una actividad física a cada uno. Y a Kirikito lo apuntamos a fútbol, por su afición a la pelota. Desde entonces allá a donde hemos ido ha jugado a fútbol. Me parece ridículo comentar esto, pero viene relacionado con la explicación de más adelante: siempre ha jugado con niñas a fútbol y jamás ha hecho ningún comentario sexista estúpido, le parece, nos parece, lo más normal del mundo.

Yo, bueno yo no soporto el fútbol, no me gustan las pasiones que levantaba, el dinero que mueve, la violencia de los grupos radicales, que a la gente se le va la vida en ello, que ocupe tanto espacio televisivo... No es mi "cup of tea" como dicen por aquí. Pero a pesar de todo me gusta mucho ver a mi hijo jugar, me encanta verlo tan apasionado, disfrutando, riendo. Me encanta ver como utiliza este deporte para socializarse.

Sí le gusta jugar a fútbol, pero también a muchas otras cosas, el fútbol para él no es una obsesión, sino una diversión. Y yo no veo nada malo en ello. Todo lo contrario, sólo le veo beneficios que le aporta: se mantiene activo, disfruta, aprende, se relaciona, descarga esa energía desbordante que tiene, le ayuda a centrar la atención (él es muy disperso), a lidiar con la frustración, a ayudar a los otros cuando se hacen daño o se caen... podría seguir, pero tampoco quiero aburriros.

Tristemente me he dado cuenta de que por alguna extraña razón el fútbol es un deporte que no deja indiferente a nadie. Hay gente que lo ama, sí, lo ama con tanta pasión que sus alegría y tristezas pasan por ganar en dicho deporte o que gane su equipo. O gente que lo odia. Lo odian tanto que sólo en pensar en apuntar a sus hijos a practicarlo les entran nauseas.

Creo que esta corriente de odio-futbolista influye en la carencia de pistas gratuitas destinadas a los deportes de pelota, mientras proliferan los gimnasios al aire libre. Oye que viva la sociedad moderna que promueve el individualismo y el narcisismo hasta extremos de desocialización. Y en que esté prohibido jugar a la pelota en los espacios públicos. Y no sólo está prohibido en los espacios públicos, sino que ahora también se está extendiendo prohibición a los colegios.

Si analizamos las consecuencias de que no existan espacios públicos donde se pueda jugara pelota nos daremos cuenta de que para que un niño pueda jugar con la pelota, sólo tiene dos opciones:

  • pagar
  • ir en contra de las normas y jugar en los espacios públicos, donde está prohibido.

Soluciones es lo que necesitamos


La excusa para prohibir jugar en la calle: que molestan. 

La solución, crear espacios adecuados para el juego y verán que no molestan a nadie. En Barcelona tienen un gran y maravilloso ejemplo de lucha vecinal y de como los espacios públicos pueden ser un lugar de encuentro vecinal intergeneracional donde todos tengan su espacio sin "molestarse". El Forat de la Vergonya. ¡Y dispone de dos canchas! Una para futbol o balomano y otra de baloncesto.


Preguntas sin respuesta


Los colegios prohíben jugar al fútbol porque es sexista, fomenta la violencia de género, atenta contra la seguridad de los alumnos, fomenta la exclusión... Vaya, el fútbol parece el hombre del saco. ¿Pero de verdad el fútbol promueve todas conductas?

Sólo los niños juegan a fútbol y las niñas quedan marginadas. Puedo entonces interpretar que si la mayoría de jugadoras fueran niñas ¿no se prohibiría jugar a fútbol en el patio? O si fueran mitad niños y mitad niñas entonces ya no sería un deporte agresivo.

¿Es el fútbol más sexista que otros deportes?

¿Tienen las mismas necesidades los niños y las niñas?

¿Realmente el fútbol promueve la violencia de género? ¿Son los niños aficionados a jugar a fútbol futuros maltratadores? ¿Maltratará, menospreciará, humillará mi hijo a las mujeres sólo porque le gusta jugara fútbol? O por favor espero que no. Que locura. Parece un poco extremista ¿no?


Promover el estereotipo de que los niños que juegan a fútbol son machistas, es sexista. 


No voy a ser tan naife como para decir no hay cierto realismo en algunas críticas, pero el origen del problema no es el deporte en sí, vivimos en una sociedad todavía muy sexista y eso se refleja en todos los ámbitos de la sociedad. Pero puestos a prohibir yo empezaría por otras cosas, como por ejemplo por ciertos anuncios televisivos, especialmente los dirigidos a niños, las juguetearías divididas en color-género-tipo-de-juguete. 

Parto de la base de que un deporte, un juego, una afición o un color no son en sí mismos sexistas, las preferencias no son sexistas, las diferencias no son sexistas, la feminidad o la masculinidad no son sexistas en sí mismas.  El sexismo no es sólo una conducta discriminatoria hacia el sexo opuesto, sino también la distinción que hacemos según el género. Limitar el juego de un niño/a por su género es sexista, es decir, limitar el acceso al fútbol a un niño, es tan sexista como limitar el acceso a una niña. Promover el estereotipo de que los niños que juegan a fútbol son machistas, es discriminatorio. Es igual de discriminatorio alabar al niño que lleva algo rosa, que menospreciarlo o criticara las niñas que visten de rosa o elogiar a las que no lo usan nunca. El rosa es un color y si queremos dejar de ser sexistas lo mejor es dejar que cada persona utilice los colores como le plazca sin que por su género sea objeto de crítica o alabanza. Lo mismo con el fútbol, si queremos dejar de convertirlo en algo sexista, empecemos por hablar de personas que juegan a fútbol y personas que no, en vez de niños que juegan a fútbol y niñas que no.


Las deficiencias en el recreo


Otras de las acusaciones lanzadas hacia el fútbol es que hay muchos niños que quedan marginados, que atenta contra la seguridad física, fomenta la violencia... Pero yo me pregunto si ciertos hechos como algunos de los que voy a nombrar ahora no promoverán dichos conflictos, en lugar del fútbol:


  • Que todo el colegio salga al recreo a la misma hora. Hay colegios en que 400 alumnos salen al patio a la vez y tienen que compartir espacios pequeños, vacíos, planos, sin sombra,  peor que el patio de una cárcel, donde la ratio por metro cuadrado creo que es mayor. 
  • Que no haya suficiente personal supervisando los recreos.
  • Que no haya algún/a educador/a, monitor/a, profesor/a haciendo de árbitro cuando los/as niños/as juegan a fútbol/baloncesto/voleibol o que organice torneos, para que todos/as puedan tener su momento.
  • Que los recreos sean espacios planos y vacíos que no disponen de columpios, toboganes, palas, tierra, agua, cuerdas de saltar, bicis, neumáticos, troncos de madera, ollas, cucharas, libros, juegos de construcción, rincones de juego simbólico, espacios para escuchar música y bailar... 
  • Que en el caso de que si dispongan de juegos sean insuficientes para todos los niños.  
  • Que los colegios tengan espacios exteriores desaprovechados. Hay colegios que tienen huertos, se ha puesto de moda, incluso aquellas escuelas con patios minúsculos tienen uno, lo cual estaría genial si no fuera porque la mayoría de las veces los niños tienen prohibido acceder al huerto durante el recreo (puede que tenga su lógica) y en vez de ganar opciones de juego lo que están haciendo es perdiendo espacio. En el colegio actual de los peques tienen un espacio destinado a "Forest School" que por cierto es una pasada, una pista de fútbol de hierba vallada ideal para que los amantes del fútbol no le den balonazos a nadie y chuten pelotas como "machos" y un espacio con cuerdas, un rocódromo pequeño... sería genial si no fuera porque los niños tienen prohibido acceder a la hora del patio. Absurdo. Pero la culpa es del fútbol.


Prohibido prohibir


Prohibir el fútbol, o el pilla pilla, o los juegos de pelota... en el recreo porque generan conflictos, violencia, marginación, discriminación... es una manera de eludir responsabilidades evitando la búsqueda de soluciones a problemas reales. Sería mejor utilizar más eficientemente los recursos y los tiempos, acabar con los patios tipo "explanada" y masificados, tener más personal "educando-observando", e incluso fomentar un mayor uso de otros espacios públicos locales.

10 de febrero de 2017

Respuesta al zasca de Samanta Villar

No suelo escribir sobre "polémicas" de actualidad. Pero hoy tengo la necesidad de hacerlo porque estoy muy enfadada. 

El motivo de mi enfado viene causado por un artículo titulado "La contestación de una madre a Samanta Villar...". En dicha carta una supuesta "Carmen Pinos" arremete contra Samanta Villar por una entrevista que se ve que ha leído y con la que no está muy de acuerdo.  

Asumiendo que esa carta fuera cierta, pero sobretodo presumiendo que en este caso da igual si es cierta o no porque hay muchos personajes por el estilo rodando el mouse o el pulgar por las redes sociales e inudándolas de malas vibraciones, me he decidido a contestar a la carta y a la persona que la usa como un zasca.

Porque estoy harta de leer posts, artículos, tweeds, opiniones tan sumamente destructivas, estoy hasta la coronilla de la maternidad de las redes sociales y la madre que la parió. ¿De verdad es tan ofensivo para la humanidad que una mujer de su opinión? ¿Todavía andamos en estas situaciones tan retrógradas en las que una mujer, una madre, una persona no puede mostrar su desacuerdo con ciertos preceptos sociales sin ser acribillada, acusada, denigrada, marcada con la letra escarlata? Para aquellas personas que tenéis una maternidad/paternidad/vida/perro/cuerpo/alimentación perfecto ¿por qué os ofende? Tenéis una vida maravillosa, vividla y dejad a los pobres desgraciados incapaces de disfrutar de las suyas (según vuestras suposiciones) que también se expresen.

Porque yo creo en la libertad de expresión, no sé vosotros... y en que nadie debe de ser discriminado por motivo de su religión, color, idioma, sexo, sexualidad, opinión política o maternidad (la carta de los derechos humanos debería incluirla o vamos a acabar degollandonos). Esa libertad de expresión viene además acompañada por el derecho a no ser molestado por esas opiniones. ¿Lo sabíais?

Es asqueroso, pero hoy en día las redes sociales están llenas de cobardes, polemistas y odiadores del prójimo que están al acecho de nuevas víctimas, que disfrutan siendo maquiavélicos en la sombra del anonimato. Y eso me cabrea.

Pero sí, tenéis derecho a opinar y esto incluye opinar sobre la opinión de los demás, válgase la redundancia. Es más os animo a que ejerzáis vuestro derecho, que para eso está. Mostrad vuestro desacuerdo, pero por favor no seáis facilistas e informaros antes de responder de manera impulsiva. Opinad, criticad si eso os satisface, pero hacedlo con respeto, conocimiento y si puede ser con un poco de gracia. Porque ese derecho que tanto reclamáis a opinar sobre la opinión de los otros, no os da derecho a insultar, agredir, injerir, lanzar falsas acusaciones, atacar, desprestigiar...

En este mundo de las redes sociales que nos ofrece experiencias inmediatas y efímeras, pero con daños a veces irreversibles, debemos intentar mantener la cordura, la fraternidad, la coherencia, y la capacidad de informarnos. Por unas redes sociales slow.

Respecto a la carta de Carmen a Samanta iba a contestarla punto por punto, pero buscando información me he dado cuenta que utilizando las respuestas de la propia Samanta en diversas entrevistas, la carta de esta esta señora queda desmontada por si sola y demuestra que su respuesta ha sido impulsiva y se ha basado en la lectura de titulares, más que en la lectura o escucha de una entrevista entera.

Las palabras en azul son las de Carmen Pinos y en rojo las de Samanta Villar.

No puedo estar menos de acuerdo con todo aquello que dice Samanta Villar en este artículo/entrevista. No he leído su libro (ni lo leeré) pero lo que se desgrana de él es, cuanto menos, preocupante. No entiendo su escala de valores/prioridades. No entiendo que una mujer de 41 años pueda pensar así, no lo alcanzó a comprender.

Sinopsis de Madre hay más que una:
Cuando Samanta Villar tomó la decisión de ser madre, resultó que era demasiado mayor según los parámetros médicos. No solo eso, sino que posteriormente descubrió que era infértil. Pero su voluntad de ser madre prevaleció y tras cuatro años e innumerables fracasos, logró quedarse embarazada gracias a una donación de óvulos. A partir de aquí, la gran pregunta, la pregunta que cualquiera dispuesta a traer un hijo al mundo se hace, ¿qué significa ser madre?

Gracias a su propio testimonio y al de otras muchas mujeres y parejas que, como ella, decidieron tener un hijo, este libro nos acompaña durante el proceso de gestación y nos da una visión nada idílica pero honesta y real de la maternidad, de las miles de decisiones que deben tomarse, del sentido de responsabilidad y del vínculo inquebrantable que poco a poco, día a día, va creándose entre ese hijo y su madre.



¿Perder calidad de vida? ¿Qué te pasa Samanta? ¿Qué duermes menos? ¿Qué sales menos? ¿Qué no viajas? ¿Qué no vas a restaurantes de moda? ¿Qué no tienes tiempo para una sesión beauty semanal? Ya. Ya lo sé. Lo sabemos todas las madres de España (y del mundo) no millonarias y, ¿sabes qué? Que tampoco pasa nada.

Disponer de mi tiempo. Hablo de cosas mínimas como coger el teléfono cuando alguien llama o ir a orinar, no de un fiestón. 


Que no me hace infeliz o menos feliz no poder ir a ver todos los estrenos de cine o no irme cada fin de semana a la montaña como hacía antes de convertirme en madre. Me hace mucho más feliz ver como mi hijo aprende a guiñar un ojo o como se emociona cuando llegamos a casa.

Que si te dejas contagiar de su espíritu, vuelves a ser niña. Juegas, te tiras por el suelo, te transforman. Y eso está muy guay. Y también está muy bien que sales media hora a comprar algo y cuando vuelves tienen una alegría de verte enorme, te quieren tanto que dices, 'pero madre mía, ¿quién me ha querido así a mí? ¿Quién se ha alegrado así de verme?' ¡Ni un novio! ¡Ni mi madre!


¿Qué me gustaría tener más tiempo para mí y a solas con mi marido? Pues si, pero desde luego no a costa de estar menos tiempo con mi hijo. Pero el Euromillones no toca y no pasa nada. La vida, aún así, a pesar de llevar meses sin hacerme una manicura, es maravillosa.

Ahora, su verdadera prioridad son sus bebés que han irrumpido con fuerza en su vida. “Han ocupado todo nuestro espacio como tiene que ser”, asegura su orgullosa mamá.


Creo que esta chica no estaba preparada para ser madre y, puesto que es famosa, tiene la oportunidad de volcar su frustración en un libro y dejar perlas como las mencionadas en este artículo para desahogarse y creerse que ha descubierto la piedra filosofal de la maternidad. 

Ahora no tengo tiempo, prácticamente, ni de ducharme. Por suerte tengo tribu, familia y gente alrededor que nos puede echar una mano… porque, con dos bebés, te aseguro que es tela. Pero bien, ya ha pasado el estado de 'shock' de las primeras semanas, ya he renunciado a hacer encajar mi vida en la nueva vida, ya sé que tengo que crear una diferente, así que estoy más tranquila y voy haciendo poco a poco.

Es muy personal, eso debes tratarlo con la gente que aprecias. No me atrevería a dar consejos. Tamibén te digo que en mi caso personal, no habría podido tener hijos con alguien con quien no me hubiera sentido cómoda al 100%. Pero esa es sólo mi opción personal.


En realidad, Samanta, internet ya está lleno de testimonios que cuentan lo horrible que es el posparto y lo duro que es dormir poco los primeros meses/años de la vida de los hijos. Eso puede ser comprensible en mujeres normales, con recursos escasos y sin posibilidad de ningún tipo de ayuda externa, bien de manera habitual o puntual; algo que seguro que no será tu caso.

Pensé que debía explicar la donación de óvulos, porque es un tema tabú y explicar mi vivencia de los tratamientos de reproducción asistida, porque todavía no están normalizados. Era una manera de contribuir a la gente y devolver lo mucho que me dan viendo mis programas.


¿Pero sabes qué? Estoy convencida que son tu mala actitud ante los cambios y tu egoísmo los que te llevan a estar viviendo la maternidad así.

Muchas gracias! Mi vida ha cambiado, la tenemos que reconstruir, porque dos bebés necesitan que todo gire alrededor de ellos. En eso estamos. Pero en esencia sigo siendo la misma. Me interesan las mismas cosas que antes (además del interés que tengo ahora por mis hijos), tengo inquietudes, sueños y planes parecidos. Soy la misma, sólo que ahora somos tres en el pack.


Lo siento mucho por ti, de verdad, me da pena que tengas esos sentimientos y pensamientos tan oscuros. Y espero que muestres a tus hijos más amor del que pareces sentir por ellos tras leer esta entrevista. (ME PARECE TERRIBLE ESTE COMENTARIO)

Ella aconseja a los padres que tengan problemas de infertilidad que “mantengan la calma y que se concentren en aquello que sí que tienen. Es la mejor manera para ser feliz. Fíjate que tenemos salud, amigos, tiempo libre, un puesto de trabajo, agua en el grifo… y hay mucha gente que carece de esto. Si has conseguido ser feliz hasta el momento de plantearte tener hijos, ¿Por qué no lo vas a seguir siendo aunque no los consigas? Es fundamental y sobre todo en un momento en el que lo que necesitas es tranquilizarte para poder concebir”.


Pensaba que me podría evitar la perogrullada, pero no: yo por mis hijos MA-TO. Es tan obvio que nunca pensé que habría que aclararlo. País


Mientras tanto, yo, a todo aquel que quiera escucharla, le contaré mi verdad: que Manuel es lo mejor que me ha pasado, que le ha dado aún más sentido a la maravillosa vida que ya compartía con Javier Montero y que estamos convencidos de que su hermana no va a hacer más que añadir aún más grados de empalagosa felicidad a nuestro combo familiar. A pesar de las horas de sueño y de Netflix que nos quite.

La primera época me abrumo, entré en shock, tanto que en un momento me arrepentí de ser madre. Pero ahora no cambiaba mis hijas ni por cinco horas de sueño".

27 de enero de 2017

¿Debemos forzar a los niños a dar besos?

Besos afectivos


Lo que se dan como muestra de afecto, cariño, aprecio, consuelo... Pueden darse entre menores, entre menores y adultos, entre adultos... suelen ser besos en la mejilla. No son besos románticos.

No hay que obligar a los niños, adolescentes o adultos a darlos, porque precisamente los besos afectivos se dan con el corazón, si no te apetece no tienes que hacerlo. Además cada persona tiene su manera de expresar cariño, a veces es una mirada, una caricia, un abrazo... Eso sí, no veo nada malo en que un familiar o amigo cercano le pida un beso afectivo a un niño, yo les pido besos a mis hijos. Lo que está mal cuando ante la negativa del niño sigue insistiendo se sigue insistiendo. Y lo que ya es un total desacierto es hacer chantaje o culpabilizar al menor por no hacerlo. Los niños merecen el mismo respeto que cualquier adulto.

Besos de presentación


Son aquellos que utilizan algunas culturas cuando te presentan a algún/a desconocido/a.

Una vez más no deben exigirse. Aquí creo que influye mi condición de expatriada, porque en UK no se dan besos cuando te presentan a alguien, de hecho muchas veces ni tan siquiera se da la mano. En Colombia tampoco se dan besos a modo de presentación. Así que mi tendencia hace tiempo que va encaminada a saludar a los desconocidos con un "hola, encantada" o un choque de manos. Evidentemente si yo no lo hago, no le pido a los niños que lo hagan. 

Besos saludo


Son una herramienta que usan algunas culturas y/o familias para saludar y despedirse de  las personas conocidas.

Considero los besos-saludo deben promoverse en aquellos países o familias donde esta sea la forma habitual de saludo a conocidos y familiares, por ejemplo España. En cambio en UK el beso-saludo no forma parte de los estándares culturales, por lo tanto no sería adecuado exigirlo, como tampoco lo sería en una familia española que nunca se dan besos-saludos entre adultos, pero esperan que los niños lo hagan.

En los países y/o familias en que el beso-saludo sea común, pedir al niño utilice esta forma de saludo es tan importante como pretender que de las gracias, que pida perdón, o que diga buenos días. Educarlos para que saluden con un beso es proporcionarles el derecho a reconocer, aprender y dominar las normas intrínsecas de su cultura o familia, así que no considero que estemos limitando la libertad el niño o siendo irrespetuosos con sus límites, sino dotándolos de estrategias sociales. Con esto no quiero decir que haya que poner al niño en una situación desagradable y forzarlo a dar las gracias o un beso a un familiar al despedirse, sino que con el mismo amor, paciencia y respeto a la velocidad de desarrollo y aprendizaje de  cada niño que utilizamos cuando los animamos a caminar, comer solos o vestirse, los animemos también a aprender las conductas sociales adecuadas a su cultura/familia. 

Yo me he encontrado con niños para los cuales dar un beso a modo de saludo a sus familiares o conocidos es algo realmente desagradable, ves que la situación los supera, probablemente por timidez o por un cúmulo de despedidas tortuosas a lo largo de su corta vida. En estos casos creo que lo mejor es no pedirle que de un beso a sus familiares, sino buscar una conducta alternativa con la que se sientan cómodos, puede ser dar la mano, un abrazo o simplemente mirar a la cara y decir hola o adiós. De esta manera las despedidas y saludos dejarán de ser una situación que les genere malestar. Y quizás así el niño se sienta libre para empezara usar el beso como un saludo algunas personas.

Una estrategia que a nosotros nos ha funcionado es pedirles a los peques que "se despidan", es una premisa que dominan, saben que tienen que despedirse de cada persona presente porque hay que ser educados y respetuosos, pero pueden escoger como hacerlo. A veces dan un beso, o un abrazo o simplemente dicen adiós y nosotros confiamos en su criterio, que hasta ahora nos ha parecido siempre muy acertado.

Los adultos exigentes


Hay personas adultas que se obcecan en que los niños les den besos y se vuelven unos tiranos en su lucha utilizando cualquier estrategia con tal de conseguir su beso: piden (dame un beso), suplican (por favor dame un beso, mira que lloro si no me lo das), exigen (que me des un beso), comparan (pues tu hermana sí que me lo ha dado, ella si que es maja), menosprecian (que saboría que eres), regatean (si me das un beso te doy un caramelo), chantajean (si no me das un beso no te compro un regalo), se victimizan (claro como que no me quieres)... Es horripilante ver como una persona adulta puede llegara  denigrarse tanto y

A estos personajes les pediría un poco de por favor, es decir un poco de sentido común y empatía hacia los menores. Pidan su beso-saludo si la situación lo permite, pero por favor no insistan, exijan, critiquen o culpabilicen al niño si no quiere dárselo. Recuerde que:

  • los niños son personas con derechos, no monos de feria.
  • cada niño es único y tiene derecho a ser respetado en su particularidad.
  • no les exija a los niños lo que usted no hace (comportarse).
  • usted es el adulto y supuestamente domina las normas sociales, así que no se comporte como un bárbaro.
  • cada familia tiene sus maneras y hay que respetarlas.
  • si no se le ocurriría ridiculiza a un niño de un año porque todavía no camina, tampoco debe ridiculizarlo porque todavía no domine ciertas conductas sociales. 
  • insistiendo lo único que consigue es convertir un simple saludo en algo hostil. 
  • y lo más importante NO es NO y punto.
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