10 de febrero de 2017

Respuesta al zasca de Samanta Villar

No suelo escribir sobre "polémicas" de actualidad. Pero hoy tengo la necesidad de hacerlo porque estoy muy enfadada. 

El motivo de mi enfado viene causado por un artículo titulado "La contestación de una madre a Samanta Villar...". En dicha carta una supuesta "Carmen Pinos" arremete contra Samanta Villar por una entrevista que se ve que ha leído y con la que no está muy de acuerdo.  

Asumiendo que esa carta fuera cierta, pero sobretodo presumiendo que en este caso da igual si es cierta o no porque hay muchos personajes por el estilo rodando el mouse o el pulgar por las redes sociales e inudándolas de malas vibraciones, me he decidido a contestar a la carta y a la persona que la usa como un zasca.

Porque estoy harta de leer posts, artículos, tweeds, opiniones tan sumamente destructivas, estoy hasta la coronilla de la maternidad de las redes sociales y la madre que la parió. ¿De verdad es tan ofensivo para la humanidad que una mujer de su opinión? ¿Todavía andamos en estas situaciones tan retrógradas en las que una mujer, una madre, una persona no puede mostrar su desacuerdo con ciertos preceptos sociales sin ser acribillada, acusada, denigrada, marcada con la letra escarlata? Para aquellas personas que tenéis una maternidad/paternidad/vida/perro/cuerpo/alimentación perfecto ¿por qué os ofende? Tenéis una vida maravillosa, vividla y dejad a los pobres desgraciados incapaces de disfrutar de las suyas (según vuestras suposiciones) que también se expresen.

Porque yo creo en la libertad de expresión, no sé vosotros... y en que nadie debe de ser discriminado por motivo de su religión, color, idioma, sexo, sexualidad, opinión política o maternidad (la carta de los derechos humanos debería incluirla o vamos a acabar degollandonos). Esa libertad de expresión viene además acompañada por el derecho a no ser molestado por esas opiniones. ¿Lo sabíais?

Es asqueroso, pero hoy en día las redes sociales están llenas de cobardes, polemistas y odiadores del prójimo que están al acecho de nuevas víctimas, que disfrutan siendo maquiavélicos en la sombra del anonimato. Y eso me cabrea.

Pero sí, tenéis derecho a opinar y esto incluye opinar sobre la opinión de los demás, válgase la redundancia. Es más os animo a que ejerzáis vuestro derecho, que para eso está. Mostrad vuestro desacuerdo, pero por favor no seáis facilistas e informaros antes de responder de manera impulsiva. Opinad, criticad si eso os satisface, pero hacedlo con respeto, conocimiento y si puede ser con un poco de gracia. Porque ese derecho que tanto reclamáis a opinar sobre la opinión de los otros, no os da derecho a insultar, agredir, injerir, lanzar falsas acusaciones, atacar, desprestigiar...

En este mundo de las redes sociales que nos ofrece experiencias inmediatas y efímeras, pero con daños a veces irreversibles, debemos intentar mantener la cordura, la fraternidad, la coherencia, y la capacidad de informarnos. Por unas redes sociales slow.

Respecto a la carta de Carmen a Samanta iba a contestarla punto por punto, pero buscando información me he dado cuenta que utilizando las respuestas de la propia Samanta en diversas entrevistas, la carta de esta esta señora queda desmontada por si sola y demuestra que su respuesta ha sido impulsiva y se ha basado en la lectura de titulares, más que en la lectura o escucha de una entrevista entera.

Las palabras en azul son las de Carmen Pinos y en rojo las de Samanta Villar.

No puedo estar menos de acuerdo con todo aquello que dice Samanta Villar en este artículo/entrevista. No he leído su libro (ni lo leeré) pero lo que se desgrana de él es, cuanto menos, preocupante. No entiendo su escala de valores/prioridades. No entiendo que una mujer de 41 años pueda pensar así, no lo alcanzó a comprender.

Sinopsis de Madre hay más que una:
Cuando Samanta Villar tomó la decisión de ser madre, resultó que era demasiado mayor según los parámetros médicos. No solo eso, sino que posteriormente descubrió que era infértil. Pero su voluntad de ser madre prevaleció y tras cuatro años e innumerables fracasos, logró quedarse embarazada gracias a una donación de óvulos. A partir de aquí, la gran pregunta, la pregunta que cualquiera dispuesta a traer un hijo al mundo se hace, ¿qué significa ser madre?

Gracias a su propio testimonio y al de otras muchas mujeres y parejas que, como ella, decidieron tener un hijo, este libro nos acompaña durante el proceso de gestación y nos da una visión nada idílica pero honesta y real de la maternidad, de las miles de decisiones que deben tomarse, del sentido de responsabilidad y del vínculo inquebrantable que poco a poco, día a día, va creándose entre ese hijo y su madre.



¿Perder calidad de vida? ¿Qué te pasa Samanta? ¿Qué duermes menos? ¿Qué sales menos? ¿Qué no viajas? ¿Qué no vas a restaurantes de moda? ¿Qué no tienes tiempo para una sesión beauty semanal? Ya. Ya lo sé. Lo sabemos todas las madres de España (y del mundo) no millonarias y, ¿sabes qué? Que tampoco pasa nada.

Disponer de mi tiempo. Hablo de cosas mínimas como coger el teléfono cuando alguien llama o ir a orinar, no de un fiestón. 


Que no me hace infeliz o menos feliz no poder ir a ver todos los estrenos de cine o no irme cada fin de semana a la montaña como hacía antes de convertirme en madre. Me hace mucho más feliz ver como mi hijo aprende a guiñar un ojo o como se emociona cuando llegamos a casa.

Que si te dejas contagiar de su espíritu, vuelves a ser niña. Juegas, te tiras por el suelo, te transforman. Y eso está muy guay. Y también está muy bien que sales media hora a comprar algo y cuando vuelves tienen una alegría de verte enorme, te quieren tanto que dices, 'pero madre mía, ¿quién me ha querido así a mí? ¿Quién se ha alegrado así de verme?' ¡Ni un novio! ¡Ni mi madre!


¿Qué me gustaría tener más tiempo para mí y a solas con mi marido? Pues si, pero desde luego no a costa de estar menos tiempo con mi hijo. Pero el Euromillones no toca y no pasa nada. La vida, aún así, a pesar de llevar meses sin hacerme una manicura, es maravillosa.

Ahora, su verdadera prioridad son sus bebés que han irrumpido con fuerza en su vida. “Han ocupado todo nuestro espacio como tiene que ser”, asegura su orgullosa mamá.


Creo que esta chica no estaba preparada para ser madre y, puesto que es famosa, tiene la oportunidad de volcar su frustración en un libro y dejar perlas como las mencionadas en este artículo para desahogarse y creerse que ha descubierto la piedra filosofal de la maternidad. 

Ahora no tengo tiempo, prácticamente, ni de ducharme. Por suerte tengo tribu, familia y gente alrededor que nos puede echar una mano… porque, con dos bebés, te aseguro que es tela. Pero bien, ya ha pasado el estado de 'shock' de las primeras semanas, ya he renunciado a hacer encajar mi vida en la nueva vida, ya sé que tengo que crear una diferente, así que estoy más tranquila y voy haciendo poco a poco.

Es muy personal, eso debes tratarlo con la gente que aprecias. No me atrevería a dar consejos. Tamibén te digo que en mi caso personal, no habría podido tener hijos con alguien con quien no me hubiera sentido cómoda al 100%. Pero esa es sólo mi opción personal.


En realidad, Samanta, internet ya está lleno de testimonios que cuentan lo horrible que es el posparto y lo duro que es dormir poco los primeros meses/años de la vida de los hijos. Eso puede ser comprensible en mujeres normales, con recursos escasos y sin posibilidad de ningún tipo de ayuda externa, bien de manera habitual o puntual; algo que seguro que no será tu caso.

Pensé que debía explicar la donación de óvulos, porque es un tema tabú y explicar mi vivencia de los tratamientos de reproducción asistida, porque todavía no están normalizados. Era una manera de contribuir a la gente y devolver lo mucho que me dan viendo mis programas.


¿Pero sabes qué? Estoy convencida que son tu mala actitud ante los cambios y tu egoísmo los que te llevan a estar viviendo la maternidad así.

Muchas gracias! Mi vida ha cambiado, la tenemos que reconstruir, porque dos bebés necesitan que todo gire alrededor de ellos. En eso estamos. Pero en esencia sigo siendo la misma. Me interesan las mismas cosas que antes (además del interés que tengo ahora por mis hijos), tengo inquietudes, sueños y planes parecidos. Soy la misma, sólo que ahora somos tres en el pack.


Lo siento mucho por ti, de verdad, me da pena que tengas esos sentimientos y pensamientos tan oscuros. Y espero que muestres a tus hijos más amor del que pareces sentir por ellos tras leer esta entrevista. (ME PARECE TERRIBLE ESTE COMENTARIO)

Ella aconseja a los padres que tengan problemas de infertilidad que “mantengan la calma y que se concentren en aquello que sí que tienen. Es la mejor manera para ser feliz. Fíjate que tenemos salud, amigos, tiempo libre, un puesto de trabajo, agua en el grifo… y hay mucha gente que carece de esto. Si has conseguido ser feliz hasta el momento de plantearte tener hijos, ¿Por qué no lo vas a seguir siendo aunque no los consigas? Es fundamental y sobre todo en un momento en el que lo que necesitas es tranquilizarte para poder concebir”.


Pensaba que me podría evitar la perogrullada, pero no: yo por mis hijos MA-TO. Es tan obvio que nunca pensé que habría que aclararlo. País


Mientras tanto, yo, a todo aquel que quiera escucharla, le contaré mi verdad: que Manuel es lo mejor que me ha pasado, que le ha dado aún más sentido a la maravillosa vida que ya compartía con Javier Montero y que estamos convencidos de que su hermana no va a hacer más que añadir aún más grados de empalagosa felicidad a nuestro combo familiar. A pesar de las horas de sueño y de Netflix que nos quite.

La primera época me abrumo, entré en shock, tanto que en un momento me arrepentí de ser madre. Pero ahora no cambiaba mis hijas ni por cinco horas de sueño".

27 de enero de 2017

Besos sí, por favor

¿Debemos forzar o no a los niños a dar besos?

Antes de exponer mi  opinión quiero exponer los diferentes tipos de besos de los que voy a hablar, para que no haya lugar a confusión:

  • besos afectivos. Lo que se dan como muestra de afecto, cariño, aprecio, consuelo... Pueden darse entre menores, entre menores y adultos, entre adultos... suelen ser besos en la mejilla. No son besos románticos.
  • besos de presentación. Son aquellos que utilizan algunas culturas cuando te presentan a algún/a desconocido/a.
  • besos para saludar. Son una herramienta que usan algunas culturas para despedirse y saludar a las personas conocidas.

Respecto a los besos que demuestran afecto, no hay que obligar a los niños, adolescentes o adultos a darlos, porque precisamente los besos afectivos se dan con el corazón, si no te apetece no tienes que hacerlo. Además cada persona tiene su manera de expresar cariño, a veces es una mirada, una caricia, un beso, un abrazo... Eso sí, no veo nada malo en que un familiar o amigo le pida un beso afectivo a un niño, yo  les pido besos a mis hijos. Lo que está mal cuando el adulto ante la negativa del niño sigue insistiendo.Y lo que ya es un total desacierto es hacer chantaje o culpabilizar al menor por no hacerlo. 

Los besos de presentación no deben exigirse. Aquí creo que influye mi condición de expatriada, porque en UK no se dan besos cuando te presentan a alguien, de hecho muchas veces ni tan siquiera se da la mano. En Colombia tampoco se dan besos a modo de presentación. Así que mi tendencia hace tiempo que va encaminada a saludar a los desconocidos con un "hola, encantada" o un choque de manos. Evidentemente si yo no lo hago, no le pido a los niños que lo hagan. 

Ahora bien los besos para saludar si que considero que deben de ser pedirse en aquellos países o familias donde ésta sea la forma habitual de saludo a conocidos y familiares, por ejemplo España. En cambio en UK el beso-saludo no forma parte de los estándares culturales, por lo tanto no sería adecuado exigirlo, como tampoco lo sería en una familia española que nunca se dan besos-saludos entre adultos, pero esperan que los niños lo hagan.

En los países y/o familias en que sí que es algo cultural el beso-saludo, pedir al niño que salude con un beso es tan importante como pretender que de las gracias, que pida perdón, o que diga buenos días. Y con ello no considero que estemos limitando la libertad el niño o siendo irrespetuosos con sus límites. Creo que nos olvidamos de que la segunda función más importante de los padres/madres es la de educar a nuestros hijos (la primera es el amor incondicional). Educarlos implica proporcionarles las estrategias y los modelos para que tengan una buena autoestima, que sean respetuosos consigo mismos y con los demás, dotarlos de habilidades para ser ciudadanos bien integrados, que tengan empatía, educarlos en valores (cada familia verá cuales son los suyos), respetar sus ritmos... Pedirles que saluden con un beso es proporcionarles el derecho a reconocer, aprender y dominar las normas intrínsecas de su cultura o familia. Con esto no quiero decir que haya que poner al niño en una situación desagradable o tensa porque no de las gracias o le de un beso a la tía al despedirse, sino que con el mismo amor, paciencia y respeto a la velocidad de desarrollo y aprendizaje de  cada niño que utilizamos cuando los animamos a caminar, comer solos o vestirse, los animemos también a aprender las conductas sociales adecuadas a su cultura. 

Yo me he encontrado con niños para los cuales dar un beso a modo de saludo a sus familiares o conocidos es algo realmente desagradable, ves que la situación los supera, probablemente por timidez o por un cúmulo de despedidas tortuosas a lo largo de su corta vida. Una buena manera en estos casos es buscar una conducta alternativa con la que se sientan cómodos, puede ser dar la mano, un abrazo o simplemente mirar a la cara y decir hola o adiós. De esta manera las despedidas y saludos dejarán de ser una situación que les genere malestar.

Respecto a mis hijos la CharlatanaMayor siempre ha dado besos para despedirse sin ningún problema, en cambio Kirikito antes era más tímido y no quería dar besos. Yo no le exigía que diera besos, pero si que dijera hola o adiós a cada persona. Poco a poco ha ido perdiendo timidez. Ahora la premisa que les doy a ambos es "despediros de todos", es una premisa que dominan, saben que tienen que despedirse de cada persona presente porque hay que ser respetuosos, pero que pueden escoger como hacerlo. La CharlatanaMayor suele dar un beso y el Kirikito normalmente un abrazo, a veces un beso e incluso en ocasiones ¡abrazo y beso! Pero si hay alguien a quien por el motivo que sea no le dan un beso, mientras digan un adiós, para mí está bien. Cuando estamos con "conocidos" simplemente les pido que digan adiós o hola.

Como digo esto respecto al niño y sus padres, también digo Diego respecto a los adultos "exigentes de besos". A estos les pediría un poco de por favor, es decir un poco de sentido común y empatía hacia los menores. Pidan su beso-saludo, pero por favor no insistan, exijan, critiquen o culpabilicen al niño si no quiere dárselo. Primero porque cada niño tiene su ritmo y cada familia sus maneras. Segundo porque si se ridiculiza a un niño de un año porque todavía no camina, tampoco se debe hacer porque todavía no domine ciertas conductas sociales. Y tercero porque insistiendo lo único que consigue es hacer el aprendizaje más difícil, al convertir un simple saludo en algo hostil. 

18 de enero de 2017

Opiniones ajenas

El tipo de vida errante que hemos llevado hasta ahora (digo hasta ahora porque espero que se vuelva estable) no deja indiferente a nadie. Todo el mundo parece tener una opinión, que creen necesario trasladarte.

Por un lado están las opiniones desfavorables que se suelen centrar en: pobres niños, tantos cambios no son buenos, les va a afectar en su aprendizaje, en su desarrollo... Este tipo de opiniones son las que más me molestan, por varias razones. La primera, siendo sincera, es que tocan mi punto débil que son mis hijos, porque soy consciente de lo que se pierden por culpa de este estilo de vida. La estabilidad en las relaciones, tener lejos a sus abuelos y familiares, ser conocedores de una cultura y sus tradiciones, aprender un idioma en profundidad, en vez de este popurrí de lenguas que hablan, no tener que decir adiós constantemente a sus cosas, sus amigos, su casa, su colegio...

Segundo porque me considero, a lo mejor estoy equivocada, muy respetuosa con la vida de los otros, no me gusta juzgar a nadie porque entiendo que cada uno vive la vida que le ha tocado lo mejor que puede. Y espero de los demás lo mismo hacia mí. Quizás es pedir demasiado.

Tercero porque la gente que te juzga no sabe cuales son los motivos que te llevan a tomar las decisiones que tomas, las vivencias que has tenido, tus miedos, tus expectativas, tus aciertos y tus equivocaciones.

Por otro lado están los que sienten casi admiración por lo que haces: los niños van a saber idiomas, es una suerte para ellos, yo también lo haría si pudiera, a mi siempre me ha gustado la idea de vivir en otro país, los niños van a aprender mucho, tendrán grandes vivencias, serán conocedores del mundo, se acostumbraran a cambiar y ese es un valor en este mundo de cambios, no serán tan apegados a las cosas... Estas opiniones no me molestan tanto, porque validan nuestra manera de vivir y esto te concede cierta tranquilidad en el mar de dudas en el que vives cuando cambias tanto. 

Igualmente yo siempre intento explicar que no es oro todo lo que reluce y que tiene sus cosas malas, que no son pocas. Que hay consecuencias positivas que ya observo en mis hijos como su adaptabilidad, pero también hay otras negativas. "No, no, pero es más lo que ganan que lo que pierden", me dicen algunos. 

Yo no lo tengo tan claro, no sé hacia donde se inclina la balanza, lo que tengo claro es que hay aspectos de peso en ambos lados. Pero por encima de ganar y de perder, lo que intento, o intentamos, es sacarle el mejor provecho posible y compensar las carencias de la realidad que nos ha tocado y hemos escogido, porque son nuestras elecciones, acertadas o no, las que nos han traído hasta aquí y debemos vivir con ellas lo mejor que podamos.

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