Permitido jugar

Cada vez recuerdo con más melancolía mis visitas veraniegas al pueblo, es verdad que había cosas que no me gustaban, pero añoro la libertad intermitente de la que disfrutaba (la intermitencia es lo que no me gustaba).
 
Mi prima y yo cogíamos las bicicletas y nos íbamos sin casco, sin reloj, sin rodilleras, sin móvil, cruzando la que probablemente era la carretera nacional más transitada de toda la comunidad autónoma, ya que por aquel entonces no había autovías.
 
Nos íbamos a explorar, a por agua a la fuente, a hacer recados, al río, a comprar, a por pulpo "da feira" con una olla que llegaba a casa media vacía, en alguna ocasión nos tocó volver "a feira" a comprar más pulpo.
 
Nadie nos decía a que hora había que volver, pero por alguna extraña razón lo sabíamos, y siempre llegábamos a casa a punto de poner la mesa o irnos a la piscina.
 
Nunca nos pasó nada, volábamos en libertad, éramos responsables del dinero que nos daban, de pagar, de contar el cambio, de cruzar las calles y carreteras con cuidado, de levantarnos cuando nos caíamos con la bicicleta (siempre he sido un poco pato, que le vamos a hacer...).
 
Ahora me he hecho mayor y soy mamá y vivo en una gran ciudad, una de las grandes de verdad: hay mucho, muchísimo tráfico, multitudes de gente, personas con caras extrañas, un sistema de protección de la infancia que de tanto que la protege la está dejando indefensa ante el mundo, pedófilos, ladrones de niños, la calle es un lugar lleno de peligro para los niños.
 
Y a mí me entra la añoranza, y si viviera en un pueblo, sería diferente, sería mejor, habría más libertad, podrían salir a correr libres... Lo comento con mis amigas y conocidas y me dicen, ¡Despierta! En los pueblos ya nadie deja a sus hijos solos en la calle. Y entonces me entra la tristeza.
¿Qué les queda a mis peques de esa añorada libertad? 

Bueno de acuerdo los niños no pueden salir a jugar solos a la calle. Pero bueno al menos pueden jugar en la calle... No experimentaran la libertad pero al menos el juego sí. Mierda eso tampoco pueden hacerlo. Las múltiples señales anti-niños nos lo recuerdan en cada espacio susceptible de ser usado para el juego infantil, que encima no son tantos.


Bueno respira, relájate, todavía tenemos los parques. Esos espacios que en España son minúsculos y están cercados por una vaya cual prisión infantil, por suerte los hay en cualquier esquina. Otra vez mierda mala suerte, porque las señales nos vuelven a recordar que sólo hay una manera de usarlos con la palita y el cubo o un precioso tobogán que en verano les quema el pompis.

 
Tengo que reconoceros que a mí me entran ganas de llevar a los niños al pipican porque allí no existen señales de prohibido, ni una. Hasta pueden cagar en el parque. ¡Que suerte que tienen los perros!
 
Bueno al menos por ahora vivimos en UK, el país de los parques. Dice todo el mundo que aquí hay muchos. Sí, es verdad hay muchos, para mí no tantos, pero esta ciudad es tan grande que o tienes bastante dinero para vivir en frente de un parque (las casas de sus alrededores son altamente preciadas) o mínimo tienes que caminarte 15 minutos para llegar. No es mucho diréis, bueno depende de la edad de tus hijos (si son pequeños se convertiran en 30) y de la estación del año en la que estés, porque en invierno una vez que los niños salen del colegio el tiempo que te queda para que jueguen antes de que sea noche cerrada son 15 minutos.
 
Paseando por la ciudad veo conjuntos residenciales, de esos en los que hay más de un bloque de pisos y una gran zona ajardinada "protegida" por vayas. Y un asomo de esperanza me alumbra el corazón, si viviéramos en un conjunto de estos los niños podrían bajar a jugar solos y relacionarse con los otros niños del conjunto... Cuando estoy alzando el vuelo en mis ensoñaciones veo el maldito cartel, otra vez el maldito cartel...
 
 
 
 
En fin que estoy harta, pero harta de verdad y desilusionada. Cualquier día de estos me veo un cartel así:

 
Prohibidos los niños. Espacio destinado al uso y disfrute de ADULTOS.

 
Así que cual Tonucci española expatriada hoy me pongo reivindicativa y quiero cambiar todas las señales de prohibido por PERMITIDO JUGAR y que nos devuelvan la calle. Esto me recuerda a una canción de Alejandro Sanz "dice que no entiende la señal de prohibido, que la va a cambiar por pase sin llamar, ella está completamente loca... laralala."
 
 
Señal de tráfico permitido jugar
 
 
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Comentarios

  1. Yo a veces creo que nuestros hijos en esta época y sobretodo en las grandes ciudades se van a perder muchas cosas que nosotras vivimos...Lo que tu llamas sensacion de libertad y me apena bastante!!! Abrazos

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    1. Si la verdad es que es una pena, pero que le vamos a hacer a parte de intentar liberar asu mal las ciudades de ... Muchas gracias por comentar.

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  2. ¡Que bien lo has expresado! Pobres niños de hoy.

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  3. La verdad es que yo me crié en Madrid y ya por entonces eso de los niños jugando en la calle era cosa del pasado. En el parque y bajo vigilancia materna, que había muchos peligros. Y tampoco tengo pueblo (debo de ser una de las pocas personas que no tiene, pero así es. Mi familia es de ciudad), así que no he vivido esa experiencia y tal vez por eso no la añoro para mis hijos.
    Por suerte, mi marido sí tiene, así que mis hijos no se quedarán sin esa experiencia. Bueno, en realidad, no veo que los niños del pueblo gocen de tanta libertad. Y en la plaza está prohibido jugar a la pelota... Vas a tener razón...

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    1. JJAJjaja eres de las pocas personas sin pueblo que conozco, que curioso. En España siempre ha habido mucha inmigración interior. Pero es eso en la mayoría de los pueblos ya no se goza de esa libertad tampoco. Un beso guapa.

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  4. Hola!Cuando puedas pásate por mi blog que tienes un premio esperándote!!http://jugandoconduendesyhadas.blogspot.com.es/Un besín

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  5. De niña yo vivía en un barrio residencial de La Habana y también podía pasear a mi antojo. Aquí en Moscú mi hija empezó a salir sola con las amigas a partir de los 11 y eso porque algunas amigas viven en un conjunto residencial "cerrado" y allí es donde pasean. Verdaderamente una pena ...

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    1. Sí con lo divertido que es jugar en la calle y ser libre. Yo no sé ni siquiera si los dejaré con 11, que pesar.

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  6. De niña yo vivía en Ciudad pero teníamos mucho lugar alrededor donde jugar y bajábamos todos a jugar al escondite . Luego me solían mandar de vacaciones a casa de una tía que también había ambiente de niños y jugábamos en la calle .
    Lamentablemente los tiempos han cambiado ,yo creo que hay demasiada maldad ,demasiadas noticias de gente "perversa"(detesto esa palabra de pe....) ,no sé si antes existían ,pero no se oía tanto.
    Cuando vamos a los pueblos por aquí , veo pocos niños jugando ,una pena.
    Así que no queda otra, y sobre todo a la edad de los míos que ponerlos en clubs de aficiones que les gusten y aún así hay que estar atentos porque se han dado casos de abusos en algunos .
    Te cuento una anécdota: en la anterior urbanización donde vivía habían muchos niños y jugaban en los bajos del edificio, pero aquello terminó mal porque estaban algunos padres pendientes de si este pega al mío , o aquel dice esto al otro , unos auténticos estúpidos. Así que ya no se sabe que hacer. Han cambiado los tiempos y las personas también , porque en mis tiempos ningún padre salía a ver que decía uno o el otro.

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    1. Uy si totalmente de acuerdo, lo padres nos hemos vuelto demasiado intervecionistas, no les dejamos reolver ninguna situación, al mínimo asomo de conflicto ahí estamos con la espadcada en defensa de nuestros corderitos. Y me incluyo, estoy intentando desintoxicarme, jijiji y dejarlos resolverse sus cosas ellos solos y no ser una mama helicoptero. Un saludo.

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  7. qué razon tienes. Recuerdo mis visitas al pueblo de mi padre, o jugar en la calle de mi casa que por no ser centro ciudad daba libertad. Ahora donde vivo no pueden jugar en ninguna parte. Aqui no hay parque espequeños, los hay grandes pero llenisimos (a mi personalmente no me gusta ir con las dos, cada una se va apara un lado y son pequeas aun y es ma estres que nada) Asi que las llevo a mini plazas, o jugamos en la entrada de casa, o en casa...y ahi, pues hay que inventarse cosas para que prueben un poco de libertad. Bañarse en pintura, en barro, cocinar sin importar las manchas..no se...que no se pierda del todo la experimientacion no? (pd. gracias por participar en el pupiletras;) )

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