Morriña por Colombia

No sé si es porque se acerca Navidad o porque hace ya dos años que no vamos, pero me empieza a hacer falta Colombia. Necesito saborear su comida, beber sus jugos de fruta, empaparme de su verde, tomarme unos guaros, oler su esencia, ir a las novenas, comerme un pandebono, dormir en San José... pero sobre todo disfrutar de la gente, escuchar las historias de niñez, las de la embriaguez, las familiares, las de los amigos, las de fantasmas, acumular recuerdos juntos para poder construir mi propia historia con la familia de mis hijos y de Papacorbata. Quiero que mis hijos amen esa parte de su cultura, de su historia, de su personalidad, esa parte amiguera, despreocupada, feliz, luchadora, risueña, desenfadada, bailonga... Esa parte que a mí me conquistó cuando conocí a Papacorbata y amigos, y que me enamoró cuando pisé sus tierras.
 
Ahora está muy de moda el término de hijos de la tercera cultura. Yo no soy una hija biológica de la tercera cultura, pero soy una hija adoptiva. Nací en Galicia y me crié en Barcelona, a veces digo que soy gallega y a veces catalana, y Papacorbata se hace un lío y me dice que no me aclaro. Yo le digo que no tengo necesidad de aclararme jijji. Pero para añadirle más sabor a mi identidd cultural hace poco le dije: no sólo soy gallega y catalana, también soy un poquito inglesa porque estoy (estaba) viviendo aquí y sinceramente también me siento colombiana. Y entonces Papacorbata me entendió y nunca más ha vuelto a decirme que no me aclaro.

Y así es, mi pareja, mi familia política, mis amigos, mis hijos y mi manera de estar en el mundo y relacionarme con él ha cambiado desde que Colombia está en mi vida, es un país en el que no he vivido pero está presente en mi día a día.

Y ahora se acerca Navidad y siento una morriña terrible por mi Colombia.

Comentarios

  1. Yo te entiendo perfectamente porque mi situación es parecida. Yo creo que se puede amar a varios países a la vez, por lo menos yo tengo un rinconcito en mí para cada uno de los que tengo influencia. Para muchos es difícil encontrar su lugar en el mundo, en nuestro caso ,cuanto antes comprendas la absurda idea de que eres de dónde has nacido , sientes una libertad absoluta y un convencimiento de que eres de todos sitios. ¡El mundo es patria!.

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    1. La capacidad de amar es infinita: uno puede amar a sus hijos, padres, primos, amigos, parejas... Por qué no poder amar a varios países, el mundo es patria como dices por eso no me gustan nada las banderas, bueno y porque son una fuente de discriminación. Un beso

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    2. Sí, así es. A mí me gustan las banderas ¡Son muy bonitas! Y siento por cada una de ellas ,lo que no me gusta es el mal uso que se hace de ellas según los intereses.
      Así que no te sientas raras , es normal , yo amo mínimo a tres países y también a alguno más por influencias consanguíneas ...jaja.

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