Quiero jugar a fútbol, por favor

En nuestra familia nuclear no vemos fútbol, nunca. Bueno miento, nos vimos el mundial en el que Colombia llegó a cuartos, creo, y en alguna ocasión la final de la Champions si juega el Barça.

Pero Kirikito desde que tenía 2 años aproximadamente, por aquellas vivíamos en Brighton, empezó a mostrar su interés por los juegos de pelota, especialmente llamaba su atención el fútbol. En cuanto veía a unos niños jugar se quedaba embobado mirando. Ahí aprendió una estrategia que le ha ayudado en muchas ocasiones; hacer de recoge pelotas. Sí sí, recoge pelotas. Cada vez que a los niños se les iba la pelota él iba a buscarla. Y así poco a poco acababa jugando a fútbol con ellos.

Al trasladarnos a Londres, pasamos de vivir en una casa grande a vivir en un piso de dos habitaciones sin espacio exterior, de todos es conocido lo desorbitado del precio de la vivienda en dicha ciudad. El parque no nos quedaba de camino as'i que no nos daba tiempo a ir antes de que oscureciera. Tomamos la decisión de apuntarlos a una actividad física a cada uno para que se mantuvieran activos. A Kirikito lo apuntamos a fútbol, por su afición a la pelota. Desde entonces allá a donde hemos ido ha jugado a fútbol.

Me parece ridículo comentar esto, pero viene relacionado con la explicación de más adelante: Kirikito siempre ha jugado a fútbol con niñas y jamás ha hecho ningún comentario sexista estúpido, le parece, nos parece, lo más normal del mundo que las niñas jueguen a fútbol.

Yo, bueno yo no soporto el fútbol, no me gustan las pasiones que levantaba, el dinero que mueve, la violencia de los grupos radicales, que a la gente se le va la vida en ello, que ocupe tanto espacio televisivo... No es mi "cup of tea" como dicen por aquí. Pero a pesar de todo me gusta mucho ver a mi hijo jugar, me encanta verlo tan apasionado, disfrutando, riendo. Me encanta ver como utiliza este deporte para socializarse.

Sí, le gusta jugar a fútbol, pero también a muchas otras cosas, el fútbol para él no es una obsesión, sino una diversión. Y yo no veo nada malo en ello. Todo lo contrario, sólo le veo los beneficios que le aporta: se mantiene activo, disfruta, aprende, se relaciona, descarga esa energía desbordante que tiene, le ayuda a centrar la atención (él es muy disperso), a lidiar con la frustración, a ayudar a los otros cuando se hacen daño o se caen... podría seguir, pero tampoco quiero aburriros.

Tristemente me he dado cuenta de que por alguna extraña razón el fútbol es un deporte que no deja indiferente a nadie. Hay gente que lo ama, sí, lo ama con tanta pasión que sus alegría y tristezas pasan por ganar en dicho deporte o que gane su equipo. O gente que lo odia, lo odian tanto que sólo pensar en apuntar a sus hijos a practicarlo les entran nauseas.

Por desgracia en España sobretodo he podido observar que existe una gran carencia de pistas gratuitas destinadas a los deportes de pelota, pero que en cambio proliferan los gimnasios al aire libre. Oye que viva la sociedad moderna que promueve el individualismo y el narcisismo hasta extremos de desocialización. No sólo no existen espacios para jugar a la pelota sino que además está prohibido jugar a la pelota en los espacios públicos. Y no sólo está prohibido en los espacios públicos, sino que ahora también se está extendiendo prohibición a los colegios.

Si analizamos las consecuencias de que no existan espacios públicos donde se pueda jugara pelota nos daremos cuenta de que para que un niño pueda jugar con la pelota, sólo tiene dos opciones:

  • pagar.
  • ir en contra de las normas y jugar en los espacios públicos, donde está prohibido.

Soluciones es lo que necesitamos.


La excusa para prohibir jugar en la calle: que molestan. 

La solución, crear espacios adecuados para el juego y verán que no molestan a nadie. En Barcelona tienen un gran y maravilloso ejemplo de lucha vecinal y de como los espacios públicos pueden ser un lugar de encuentro vecinal intergeneracional donde todos tengan su espacio sin "molestarse". El Forat de la Vergonya. ¡Y dispone de dos canchas! Una para futbol o balomano y otra de baloncesto. Podéis buscar por internet la historia de este espacio tan singular.


Preguntas sin respuesta.


Los colegios prohíben jugar al fútbol porque es sexista, fomenta la violencia de género, atenta contra la seguridad de los alumnos, fomenta la exclusión... Vaya, el fútbol parece el hombre del saco. ¿Pero de verdad el fútbol promueve todas estas conductas?

"Sólo los niños juegan a fútbol y las niñas quedan marginadas". ¿Puedo entonces interpretar que si la mayoría de jugadoras fueran niñas no se prohibiría jugar a fútbol en el patio? ¿O si fueran mitad niños y mitad niñas entonces ya no sería un deporte agresivo?

¿Es el fútbol más sexista que otros deportes?

¿Tienen las mismas necesidades los niños y las niñas?

¿Realmente el fútbol promueve la violencia de género? ¿Son los niños aficionados a jugar a fútbol futuros maltratadores? ¿Maltratará, menospreciará, humillará mi hijo a las mujeres sólo porque le gusta jugar a fútbol? ¡O por favor espero que no! Que locura, en fin parece un poco extremista ¿no?


Promover el estereotipo de que los niños que juegan a fútbol son machistas, es sexista. 


No voy a ser tan naïfe como para decir no hay cierto realismo en algunas críticas, pero el origen del problema no es el deporte en sí, vivimos en una sociedad que todavía es muy sexista y eso se refleja en todos los ámbitos de la sociedad. Pero puestos a prohibir yo empezaría por otras cosas, como por ejemplo por ciertos anuncios televisivos, especialmente los dirigidos a niños, las juguetearías divididas en color-género-tipo-de-juguete. 

Parto de la base de que un deporte, un juego, una afición o un color no son en sí mismos sexistas, las preferencias no son sexistas, las diferencias no son sexistas, la feminidad o la masculinidad no son sexistas en sí mismas.  El sexismo no es sólo una conducta discriminatoria hacia el sexo opuesto, sino también la distinción que hacemos según el género. Limitar el juego de un niño/a por su género es sexista, es decir, limitar el acceso al fútbol a un niño, es tan sexista como limitar el acceso a una niña. Promover el estereotipo de que los niños que juegan a fútbol son machistas, es discriminatorio. Es igual de discriminatorio alabar al niño que lleva algo rosa, que menospreciarlo o criticara las niñas que visten de rosa o elogiar a las que no lo usan nunca. El rosa es un color y si queremos dejar de ser sexistas lo mejor es dejar que cada persona utilice los colores como le plazca sin que por su género sea objeto de crítica o alabanza. Lo mismo con el fútbol, si queremos dejar de convertirlo en algo sexista, empecemos por hablar de personas que juegan a fútbol y personas que no, en vez de niños que juegan a fútbol y niñas que no.


Las deficiencias en el recreo.


Otras de las acusaciones lanzadas hacia el fútbol es que hay muchos niños que quedan marginados, que atenta contra la seguridad física, que fomenta la violencia... Pero yo me pregunto si ciertos hechos como algunos de los que voy a nombrar ahora no promoverán dichos conflictos, en lugar del fútbol:


  • Que todo el colegio salga al recreo a la misma hora. Hay colegios en que 400 alumnos salen al patio a la vez y tienen que compartir espacios pequeños, vacíos, planos, sin sombra,  peor que el patio de una cárcel, donde la ratio por metro cuadrado creo que es mayor. 
  • Que no haya suficiente personal supervisando los recreos.
  • Que no haya algún/a educador/a, monitor/a, profesor/a haciendo de árbitro cuando los/as niños/as juegan a fútbol/baloncesto/voleibol o que organice torneos, para que todos/as puedan tener su momento.
  • Que los recreos sean espacios planos y vacíos que no disponen de columpios, toboganes, palas, tierra, agua, cuerdas de saltar, bicis, neumáticos, troncos de madera, ollas, cucharas, libros, juegos de construcción, rincones de juego simbólico, espacios para escuchar música y bailar... 
  • Que en el caso de que si dispongan de juegos sean insuficientes para todos los niños.  
  • Que los colegios tengan espacios exteriores desaprovechados. Hay colegios que tienen huertos, se ha puesto de moda, incluso aquellas escuelas con patios minúsculos tienen uno, lo cual estaría genial si no fuera porque la mayoría de las veces los niños tienen prohibido acceder al huerto durante el recreo (puede que tenga su lógica) y en vez de ganar opciones de juego lo que están haciendo es perdiendo espacio. En el colegio actual de los peques tienen un espacio destinado a "Forest School" que por cierto es una pasada, una pista de fútbol de hierba vallada ideal para que los amantes del fútbol no le den balonazos a nadie y chuten pelotas como "machos",un espacio con cuerdas, un rocódromo pequeño... sería genial si no fuera porque los niños tienen prohibido acceder a la hora del patio. Absurdo. Pero la culpa es del fútbol.


Prohibido prohibir


Prohibir el fútbol, o el pilla pilla, o los juegos de pelota... en el recreo porque generan conflictos, violencia, marginación, discriminación... es una manera de eludir responsabilidades evitando la búsqueda de soluciones a problemas reales. Sería mejor utilizar más eficientemente los recursos y los tiempos, acabar con los patios tipo "explanada" y masificados, tener más personal "educando-observando", e incluso fomentar un mayor uso de otros espacios públicos locales.

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